Por qué se moviliza el Transporte por Carretera

Aunque la pregunta debería ser realmente ¿Por qué ha esperado tanto el transporte para movilizarse? Lo extraño, visto desde fuera, es que se haya tocado fondo para reaccionar. Tantos y tantos abusos cometidos sobre el colectivo de transportistas autónomos, inmovilistas como ellos solos, no han hecho mella en su actitud sumisa y, sin embargo, la chispa ha prendido justamente ahora. Pero ¿por qué ahora?

movilización del transporte de mercancías por carretera

Han caído miles de empresas, la mayoría pymes y autónomos, aunque las grandes empresas del sector del transporte de mercancías por carretera son aún más poderosas y potentes, con mayores beneficios que hace unos años. La competencia desleal, la deslocalización de empresas, las mezquinas maniobras empresariales en las subastas de portes y especialmente de retornos, ciertamente han dañado mucho a los pequeños autónomos. Pero lo que más ha afectado a este colectivo han sido las decisiones tomadas desde el Ministerio de Fomento, los cambios de normativas que beneficiaban a las grandes empresas y a los cargadores, particularmente a estos últimos. Decisiones ideadas para “desatomizar” al sector, constituido básicamente por un importante y numeroso volumen de pequeños autónomos, pilar de la estabilidad del mercado y no como nos han querido vender que era todo lo contrario.

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 7 de octubre 2018 

La crisis de las clásicas organizaciones

Sin embargo, un gran número de pymes y autónomos estaban organizados en asociaciones, algunas de las cuales disfrutan de representación en el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC). Y es precisamente desde ahí donde se cocina el futuro de los profesionales del sector. Tantos años viendo perder su poder adquisitivo, perdiendo sus derechos, sintiéndose cada vez más vilipendiados, más denigrados, han bastado para que se despierte en ellos un sentimiento de rebeldía que parecía muerto desde aquellas fechas de revueltas de los transportistas, allá por el año 2008.

Las pequeñas asociaciones, la mayor parte de las cuales están integradas en federaciones o confederaciones, han dado la espalda a la sombra que se suponía que les cobijaba y han decidido tomar un camino diferente. Tras años en los que han dejado el gobierno y las decisiones en manos de las organizaciones del CTNC han comprendido, a base de muchos palos, que de seguir así acabarían desapareciendo del mercado.

Todos somos conocedores de las declaraciones de los principales gerentes de las grandes organizaciones del sector del transporte de mercancías por carretera, lamentos y rabietas por la baja asistencia a sus congresos, asambleas, reuniones, incluso a sus convocatorias a paros patronales (ver lo acontecido en enero de este mismo año en Guipúzcoa). Se quejan de que sus asociados no participan, que dejan las decisiones al azar y al control o descontrol de las juntas directivas de las federaciones/confederaciones. Incluso su altanería no les deja ver más allá de sus narices y son capaces de sacar pecho para enfrentarse con el Gobierno bajo la amenaza de un paro patronal por motivos que deberían haberlos empujado a algo así hace ya muchos años y que ahora ya han perdido credibilidad, respeto y apoyos. Otra oportunidad para asistir a un símil de lo sucedido con los peajes de Guipúzcoa, donde no paró ni el Tato. Además, el cambio de Gobierno les ha empujado a amenazar a este último, que no cuenta con las simpatías de la gran patronal del sector, acostumbrados a obtener todo tipo de prevengas de los aparatos de un Ministerio de Fomento en manos de neoliberales y conservadores.

Y entonces dijeron ¡BASTA!

Con ese caldo de cultivo, las pequeñas agrupaciones profesionales de transportistas se han alzado, han negociado por su cuenta e incluso se han unido entre ellas sorprendentemente ya que militan en “bandos distintos y con intereses supuestamente opuestos”. Véase el caso de la asociación barcelonesa Sintraport/Contraport (que está integrada en Fetransa) y la federación tarraconense de transportistas FEAT (que está integrada en Cetm), ambas con representación en el CNTC. Si conocéis la política interna de dicho comité y sus vaivenes comprenderéis la lejanía de objetivos entre Fetransa y Cetm. Y junto con Sintraport, Cotraport y Feat se unen Asotrans de Lleida y Asetrans de Girona a una movilización con una marcha lenta de camiones el próximo día 11 de octubre a las 17 horas, tras la prohibición de que los camiones circulen por determinados tramos de la N-340 y N-240, con la obligación de desviarse a las autopistas de peaje AP-7 y AP-2. Sabemos, a fecha de hoy, que hay pendientes asambleas dentro de otras asociaciones para secundar esta movilización y que tras las mismas se unirán muchos más profesionales.

Lo mejor de todo es poder comprobar que han los profesionales del sector han despertado y viendo que no se podía contar con los “de siempre” han decidido UNIRSE y reforzar esa actitud de lucha que puede servir para futuros acuerdos entre las asociaciones que se movilicen.

Me digo a mí mismo que, ante lo inesperado de esta situación, todavía hay esperanza. Los pequeños juntos, unidos, no serán tan pequeños. Quizás rompan las ataduras con las clásicas organizaciones que antaño les prometieron defenderles y se tomen en serio otras alternativas organizativas, para que nunca más caminen solos. Como el universal himno del Liverpool “You’ll Never Walk Alone”. Mis más fervientes deseos de que todo esto no quede sólo en un encuentro más entre profesionales, que se planteen que han venido haciendo hasta la fecha y busquen un nuevo rumbo para sus asociados y, por ende, para todo el sector del transporte de mercancías por carretera.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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¿Beneficios para el transporte? todo para el Estado, pero sin el Estado

El transporte por carretera, tanto de mercancías como de viajeros, ha dejado de ser rentable para los profesionales. Ya sean pymes, autónomos o asalariados lamentan que cada día les cueste más, no ya obtener beneficios, sino subsistir de su trabajo en esa guerra de trincheras que se ha convertido la carretera.

Beneficios para el transporte no para el Estado si

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 30 de septiembre 2018

Fagocitando derechos

Y no solo lo económico nubla el horizonte de los transportistas, también la carencia de condiciones laborales dignas. Los conductores profesionales sufren a diario horas interminables de trabajo en penosas condiciones, con riesgo de su salud, realizando tareas que en muchas ocasiones les son ajenas a su profesión. Deben, también, sortear las presiones recibidas tanto por clientes como, en su caso, por sus patrones, en jornadas de máxima tensión debido a agentes externos a su labor e internos por los paupérrimos recursos que les van quedando y que poco a poco las diferentes legislaciones les van esquilmando.

Si os fijáis bien, especialmente si echáis mano de las hemerotecas, los recortes sufridos en los derechos de los trabajadores han sido cada vez mayores y más cruentos. Sin importarles un ápice quienes cayesen en el mercado, en el sector. Los diferentes regidores de ese ministerio que se hace llamar Fomento, y que de “Transporte” tiene cada vez menos, han machacado una profesión que da de comer en España a millones de familias, tanto las propias de los profesionales de la carretera como las de los proveedores y empresas de servicios que viven de estos y del transporte en general.

Un selecto y exclusivo órgano “de consulta”

Las multinacionales, la gran empresa, los especuladores de turno son los que se han beneficiado de la sombra alargada de ese ministerio. Para ello acotaron su “reserva de caza” legislando para favorecer un órgano de mediación entre transportistas, tanto de viajeros como de mercancías, y los ambiciosos Gobiernos de turno sin escrúpulos. Lo llamaron Comité Nacional del Transporte por Carretera y lo dividieron por secciones para poder estrujar más a los profesionales según el tipo de trabajo que realizasen. Y, por si no fuese suficiente, se hacen acompañar en ese órgano por agentes interesados en la cadena de suministro que no solo viven de los beneficios de sus clientes, sino de los recortes a sus proveedores transportistas, tales como los logísticos y los cargadores. Pero para que todo ello funcionase como una máquina bien engrasada se debía preparar el terreno propicio: las distintas leyes, decretos, directivas y ordenanzas para arrancar la piel de los transportistas a girones.

Un Estado absolutista que mira con desprecio al sector

Los lamentos de los profesionales de la carretera les importan un bledo a los regentes. Total, siempre están dispuestos a soportar lo que les metan, una y otra vez. La Administración gobierna para los Ibex 35 y cia. Un profesional del camión, del autobús, del taxi… una fuente de ingresos para el Estado. Y cuando estos reclaman su amparo y protección los legisladores se reúnen con la gran patronal, cargadores, empresarios de la economía digital y otros especuladores para crear otro decreto, otra ley que impida, incluso, que los transportistas puedan protestar. A continuación, se encierran en una sala con los representantes del CNTC y la firma con los acuerdos es cosa de tiempo. Pero, dónde están los sindicatos de clase y las asociaciones de transportistas sin representatividad cuando esto sucede… pues en sus corralitos, arrinconados por la presión ejercida por una sociedad manipulada al extremo. ¿Alguien alzó la voz ante el “mamoneo” de las tarjetas de transporte?

El estado se nutre tanto de los impuestos a los transportistas como de los empresarios y clientes de estos, sin embargo, exprime a los primeros porque estos no se resisten y los otros ya se organizaron hace tiempo con grandes bufetes de abogados, medios de comunicación que comen de su mano y además ofrecen a los políticos puertas giratorias para cuando ya no estén gobernando. Por lo que todo pasa por un Estado que todo lo acapara pero que no comparte nada con la sociedad ni con sus trabajadores. Un Estado íntegramente absolutista que poco a poco nos deja escenas cotidianas como las vividas en la revolución francesa, que ya sabéis cómo terminó y cuan afilada era su guillotina.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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Taxi, bus, furgo, camión, en la jungla del transporte

Tantas dificultades rodean al oficio de transportista, tanto de viajeros como de mercancías, que las llevan interiorizadas de tal manera que se obsesionan y ello les impide ver la realidad con claridad, o como dijo aquel, “los árboles les impiden ver el bosque”. Cuando están con la familia sus pensamientos siguen atados a la carretera, hablan con amigos y sale una y otra vez el tema del trabajo. No encuentran el equilibrio entre lo profesional y lo personal. ¿Conciliación laboral en este sector? nada, eso es hoy por hoy pedir un imposible. El estrés acumulado de los profesionales afecta a su vida familiar y a su entorno. Tarde o temprano deberán plantearse una salida a esa situación y, para ello, habrán de conseguir apoyos.

la jungla del transporte

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 16 de septiembre 2018

Ceguera temporal que se convierte en crónica

Las pésimas condiciones laborales. La presión ejercida por clientes, empresarios, Administraciones, cuerpos de seguridad y la propia legislación (creada de facto para exprimir al profesional). Los accidentes e incidentes. Las averías del vehículo. La inseguridad, asaltos y robos. Las condiciones climatológicas adversas. El temor a no poder pagar las facturas. La salud deteriorada por lo sacrificado del oficio… y todavía se pueden ver a estos abnegados trabajadores por todas partes, en las calles y rutas de nuestro país. Y menos mal que es así porque si no todo se paralizaría.

Pero volvamos al principio. ¿Es que nadie les dijo lo que les esperaba? ¿No sopesaron las consecuencias de decidirse por esta profesión? Quizás. Pero algunos, los más románticos se lanzaron a la carretera a perpetuar la gesta de algún familiar o conocido, o el canto de libertad que se le suponía al estar “a tu aire”, sumado a que tal vez no lo evaluaron en profundidad, los llevaron a conducir un autocar, un taxi, una furgoneta o un camión. Tendrán sus ratos buenos, aunque todos saben que la mayor parte del tiempo lo pasan sufriendo y una vez convertido al volante es difícil dejarlo. Tanto es así que intentan no pensarlo, independientemente de que cada día tengan más y más problemas. Echan la cortina a su mente y así, un día tras otro, esa ceguera, esa falta de sinceridad con uno mismo, se convierte en crónica.

Se están uniendo los distintos colectivos del sector 

No sería posible que, si los transportistas dejasen el oficio, la mayoría de los que ahora están en activo, a los políticos se les plantearía hallar una solución urgente, que seguramente pasaría por defenderlos de la competencia desleal, mejorar sus condiciones, escuchar sus reivindicaciones para darles solución, mejorar sus ganancias, etc. Pues, por qué esperar a que suceda algo así (ya vamos en camino), lo óptimo sería atajar el problema ya que cada vez hay menos personas dispuestas a trabajar la carretera, estén en paro o no.

De camino a ese horizonte sin conductores hay quien apuesta por unir fuerzas para reivindicar o movilizarse, es el caso de los taxistas con los camioneros y viceversa. Algunas organizaciones ya vienen teniendo contactos de un tiempo a esta parte y cada día hay más transportistas y taxistas dispuestos a colaborar en las manifestaciones de unos y otros. Pero la cosa va en serio, en los meses venideros tendréis las primeras imágenes de cabezas tractoras y taxis manifestándose juntos mezclando siglas y logos de distintas organizaciones profesionales. Los sindicatos no pueden quedarse al margen.

Con lo fácil que hubiera sido todo si los Gobiernos hubiesen atendido a los profesionales de la carretera, los hubieran protegido y respetado. Ahora llegarán las movilizaciones y abandonos de la profesión y con ello el llanto y crujir de dientes de más de uno “de los de arriba”.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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Fomento como eje de compás de los conflictos en el transporte y más

Corría el año 1917 en Rusia, tras la abdicación del Zar durante la revolución de febrero, se formó un Gobierno provisional que consistió en una coalición entre políticos liberales y socialistas moderados, que trataron infructuosamente de resolver los graves problemas a los que se enfrentaba el país, a lo que se sumó la tensión con los nacionalistas ucranianos. Se llevó a cabo una amplia labor de reforma política, pero que no resolvió los problemas más importantes para la población.

El verano trajo la radicalización de la situación en Rusia: mientras la derecha tendía a buscar una figura autoritaria que impusiese orden, acabase con la crisis y retomase la guerra con vigor, la izquierda reclamaba cada vez con mayor insistencia la aplicación de profundas reformas políticas sociales y económicas. La falta de resultados de las acciones del Gobierno y el fracaso del intento de golpe de Estado de la derecha, debilitaron a ambos y reforzaron la posición de la izquierda, favorable a la toma del poder por los sóviets.

A mediados del otoño, la situación de crisis y la debilidad del Gobierno llevaron a los bolcheviques a tomar el poder a través de los sóviets. La Revolución de Octubre puso fin al periodo del Gobierno provisional y dio paso a uno nuevo bolchevique, el Sovnarkom o Sóviet de Comisarios del Pueblo, cuyo primer presidente fue Vladímir Lenin.

Como si la historia fuese a repetirse, encontramos paralelismos en la actualidad política española. En junio el zar Rajoy tuvo que abdicar tras la moción de censura de los socialistas en “coalición” con grupos políticos de la izquierda y liberales independentistas. Desde entonces “tratan de resolver los graves problemas a los que se enfrenta el país” desde una posición de Gobierno muy inestable. El verano trajo la radicalización de la situación, abriéndose el melón desde el sector del transporte: paro patronal del sector del taxi, huelgas en aerolíneas, huelgas en el sector ferroviario… y amenazas desde la gran patronal del sector de mercancías por carretera para un “comienzo de curso” en septiembre calentito, que se uniría al que prepara el taxi.

Fomento y los conflictos en el transporte

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 12 de agosto 2018

¿Se podría repetir la historia?

El Ministerio de Fomento tiene un papel muy importante en los futuros acontecimientos de este próximo otoño. Debe actuar ya no solo como “eje de compás” queriendo agradar a unos y otros, algo que practica mucho el grupo socialista, sino optar por soluciones que demanda el sector del transporte, tanto de mercancías como de viajeros. Ya ha escuchado lo suficiente para saber que decisiones tomar y no le debe temblar el pulso a la hora de actuar en consecuencia. El camino que lleva, de agradar a un hipotético electorado y mirarse en demasía el ombligo en las encuestas, le puede abocar a una tensión tal que ni el adelanto de las elecciones lo podría a solucionar. Debe ser valiente y afrontar el reto que le exige una sociedad, cuyo pilar laboral ha tocado fondo desde hace tiempo con los gobiernos neoliberales anteriores.

Póngase en marcha aquellas inspecciones de trabajo que le reclaman los sindicatos, faciliten todos los medios a su alcance. Recupérense los derechos laborales perdidos y fíjense horizontes donde no haya cabida para los especuladores. Déjense ya de cobijar los espúreos cálculos económicos de los cargadores y de las empresas de “economías colaborativas”, pónganse al lado de los gremios y asociaciones profesionales y decrétense leyes y normativas que amparen a los transportistas de mercancías y viajeros.

Decisiones cruciales

Escuchen la voz de los más afectados, del transporte de base, y reaccionen a ella cuanto antes o acabarán con un gobierno exiguo que los llevará a esas elecciones adelantadas que tanto temen y que, de seguro, no serán la solución al estallido social que se les viene encima. No servirán tan siquiera de parche, ya que la “revolución de octubre” está a puertas de ser una realidad. Las redes sociales son el altavoz de toda esa sociedad que los Gobiernos anteriores ha querido ahogar, esos “bolcheviques” de ahora que probablemente a ustedes les pueda parecer que no sufren las mismas condiciones de miseria del campesinado ruso de principios del siglo XX, o eso quieren creer. Sin embargo, la desesperación lleva al ser humano a tomar decisiones impensables, independientemente de la visión que le comuniquen “sus expertos”.

El “Sovnarkom” se acerca con las huelgas de septiembre en el sector del transporte y Fomento debe decantarse con claridad y “por escrito” al lado del sector, ser partícipe de sus justas reivindicaciones, olvidar el compás para trazar un futuro de escuadra y cartabón. La cuadratura del círculo está en los derechos de los trabajadores y en la organización empresarial basada en la justicia social.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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La carga, todo por la carga. Y el camionero, ¿qué?

Cuando se publique este artículo estaremos a solo unos días de la festividad de San Cristóbal, patrón de los arrieros, más tarde de los camioneros y hoy de todos los conductores. Curiosamente la inspiración del título de este artículo me la dio un profesional del transporte y tuitero, Cristóbal @Cristobalmc1959. El Servicio desinteresado de San Cristóbal de ayudar a transportar a las personas a través del río, da origen a su patrocinio sobre todo lo relacionado con los viajeros y transportistas. Fijaros bien, “servicio desinteresado para transportar”. Eso es lo que busca la patronal a día de hoy, camioneros que realicen todo tipo de labores, incluso ajenas a su oficio, de forma desinteresada, o sea, gratuitas. Dicen que faltan 15.000 conductores, pero no advierten que todos ellos han de ser como San Cristóbal: porteador voluntarioso y generoso con la carga. Nada de mejorar las condiciones laborales de los conductores, nada de aumentar las nóminas a los asalariados o subir el precio del kilómetro a los autónomos, para qué, únicamente se necesitan santos y sacrificados profesionales dispuestos a todo, incluso a dejarse pisar su dignidad, por la carga. Todo por la carga.

todo por la carga

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 8 de JULIO 2018

Un nuevo giro en la estrategia de los cargadores

Hace unos días la asociación de cargadores Aeutransmer publicó en su web un artículo, que hacía referencia a un documento que se ha consensuado entre la propia Aeutransmer, Feique, Transprime y Aecoc por la parte de los cargadores y de CETM y ASTIC por la parte de la gran empresarial del transporte. Hace mención a una reunión mantenida en marzo y que tuvo que celebrarse a puerta cerrada, en el más absoluto secretismo y desconocida para la gran mayoría, en fechas del desplante de las asociaciones del sector del transporte al Foro de AECOC, en fechas de la reunión de Junta Directiva de CETM, allá cuando el entonces Director de Transporte de Fomento, Joaquín del Moral, daba de nuevo su respaldo a los cargadores y abogaba por las 44 toneladas.

El documento consensuado merece un análisis aparte, pero antes vamos a reflexionar sobre el porqué de la nueva estrategia de los cargadores. Las hemerotecas nos dan información abundante a este respecto:

En el pasado. Todo lo que los cargadores han solicitado a la patronal del transporte ha sido concedido, a excepción (quizás provisional) del aumento de la MMA para los camiones actuales hasta llegar a las 44 toneladas, sin embargo, sí consiguieron que saliese adelante la mayor aberración de la carretera, el megatruck de 60 toneladas y 25,25 metros de longitud. No vamos a entrar en las propuestas que los cargadores han logrado arrancar al sector del transporte porque la lista se haría interminable. Negociación propuesta por los cargadores = gol por toda la escuadra a los sufridos transportistas.

En la actualidad. Tal ha sido el despropósito y la domesticación del sector del transporte, basado en el clientelismo, y era tan evidente que al final las organizaciones, para no perder el apoyo de sus asociados ante la nefasta gestión realizada, comenzaron a decir NO a los cargadores, al principio en voz baja para acabar por ni aparecer en sus foros. La prepotencia de los cargadores se puso en tela de juicio. Pensaron “mejor abordar los temas que nos atañen con nuestros transportistas domesticados en petit comité” y sólo, cuando estemos más o menos seguros de algo, haremos público nuestros acuerdos.

En el futuro. Ya no tendrán a papá PP para amparar todas y cada una de las cuestiones que le planteen, ahora están los socialistas… cuidado. De entrada, el nuevo Gobierno les debe muchos enteros a los sindicatos, en especial a UGT (véase la mayoría de apoyos que obtuvo Pedro Sánchez en su elección como Secretario General del PSOE). Ábalos, Ministro de Fomento, en una de sus primeras intervenciones públicas con relación al transporte por carretera dijo incluir a España en la Alianza Europea de los nueve países contra el dumping social (alianza que rechazó el Fomento del PP). Así que, primero a cerrar acuerdos entre cargadores y patronal del transporte en secreto, evitando presiones e intromisiones, para luego abrumar entre todos a los nuevos cargos en Fomento y ganar la partida a pesar de la negativa de los sindicatos y de la gran mayoría de profesionales transportistas, muchos empresarios, pymes, autónomos y asalariados.

¿Qué nuevas nos traen los cargadores y que apoyan los “transportistas”?

Pues básicamente, lo que creen que van a lograr los cargadores es dar carta legal y obligatoria a los trabajos de carga y descarga por los conductores, de forma definitiva y sin necesidad de tirar del “pacto en contrario” del Contrato de Transporte o de la LOTT. Y así lo explican los propios cargadores en sus comunicados, a su vez difundidos por la gran patronal del transporte y vomitados en sus fieles “medios especializados” a bombo y platillo.

Acabar prácticamente por eliminar la Coordinación de Actividades Empresariales entre el cargador y el transportista. Con ello llegaría el fin de una verdadera protección del conductor en riesgos laborales cuando este accediera a la empresa donde ha de cargar o descargar. A eso, tanto unos como otros, lo denominan “mejorar el marco legal del CAE” y buscan “establecer directrices que simplifiquen las obligaciones para todos los implicados”, “restando relevancia al intercambio documental”. Entre otras barbaridades y según el documento del acuerdo “el acceso de un camión a una instalación no presenta ningún riesgo adicional”, muy a cuento en el día de hoy que hemos sido conocedores de esta noticia “Muere un trabajador de Cobadú tras ser atropellado por un camión. Según ha podido saber el periódico La opinión de Zamora, el camión arrolló al trabajador en una maniobra en la que circulaba marcha atrás dentro de las propias instalaciones”. Pues eso, según lo anterior este terrible suceso no debería haber existido.

Y formar a los conductores en el manejo de carretillas de todo tipo, incluso las motorizadas, desde el CAP. Y ¿cómo lo pretenden hacer? pues plantean modificar el Real Decreto del Certificado de Aptitud Profesional para que, además de la formación sobre los riesgos generales de la profesión, incorpore la específica en las operaciones que realice el conductor, tales como asegurar cargas y operar equipos. Es decir, ya no caben excusas para decir “yo no cargo ni descargo”.

El nadar se va a acabar, le dijo el tiburón al náufrago

Los tiempos de espera, que los empresarios de las grandes operadoras de logística y transporte quieren acortar de los cargadores en general, son la moneda de cambio del cuerpo legal y definitivo de la carga y descarga por los conductores y amén. Al conductor profesional, tanto tiempo nadando entre tiburones acabará por salirle caro. El camionero está a punto de ser definitivamente devorado porque lo importante es la carga, todo por la carga. Finalmente, y si nada lo arregla, el nadar se va a acabar.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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Carreteras en mal estado, el vía crucis del transportista

Malos tiempos corrían en aquel país de la pandereta. Mientras que el interés económico del siervo, del transportista, era aumentar la producción en su propio beneficio, el interés del señor feudal era intentar impedir la existencia de ese rendimiento del trabajo, localizando cualquier forma de excedente productivo para situar sobre él un impuesto, carga feudal o derecho señorial de cualquier tipo.

Por entonces gobernaba un tal Juan sin Tierra que utilizaba la fuerza pública para acaparar los bienes de los empresarios y profesionales, que poca resistencia oponían ya que estos eran incapaces de consolidar resistencia alguna. Quienes sí podían hacerlo estaban ajenos a la problemática principal, se encontraban sumidos en constantes conspiraciones palaciegas. De tanto en tanto el Sheriff de Nottingham realizaba una campaña de recaudación de impuestos y si los diezmos eran insuficientes reprimía a estos profesionales con la exclusión del régimen de módulos, obligando a muchos a refugiarse en los bosques de Sherwood de las falsas cooperativas de transporte. Solo los proscritos desafiaban a los políticos y grandes empresarios, ocultos en las redes sociales, deseando la llegada de un Robin Hood del transporte que les liberase de la opresión.

La renta feudal no se acumulaba en forma de capital, sino que se atesoraba, se consumía, o se malgastaba en inútiles y costosas infraestructuras para el AVE o en el orgullo de la corte: AENA. Para las carreteras y caminos de tránsito no quedaba inversión suficiente. Esas vías, simplemente, las dejaban en manos de forajidos.

Carreteras en mal estado

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 13 de mayo 2018

Malditas carreteras

En esos circuitos de rally, mal llamados carreteras, los transportistas se la juegan todos los días. Los datos del Observatorio del Transporte y la Logística en España confirman que cerca del 95% del transporte de mercancías y el 85% de los viajeros circulan por carretera.

El deterioro progresivo de las carreteras españolas incide de forma significativa en la fatiga al volante. La mayoría de los profesionales del volante ya ha tenido algún problema de conducción provocado por el mal estado del pavimento de la red o por la conservación del equipamiento. Y no solo eso, sino que, además, incide en el aumento de los costes de mantenimiento, reparación de los vehículos y vida útil de los mismos. A parte de que influye en los consumos de combustible, o sea, en los costes del transporte.

Los firmes son los más perjudicados por la falta de mantenimiento. Grietas, baches, deformaciones, agujeros y socavones aumentan el riesgo de sufrir deslizamiento, acumulación de agua, salida de vía y mayor fatiga en el conductor. Los resultados de muerte son muy frecuentes y las lesiones por accidente de un profesional de la carretera a menudo son tan graves que alteran su vida, no solamente por las secuelas físicas sino también por las consecuencias económicas.

El mal estado de las carreteras algo tendrá que ver en el aumento de siniestralidad registrado el pasado año 2017, en el que han fallecido en las vías españolas 1.200 personas, 39 más que en el año anterior, en cifras de la DGT.

En el colmo de la desvergüenza Fomento lo que hace es señalizar las irregularidades en el firme y obligar a disminuir la velocidad en dichos tramos, en vez de reparar la calzada. Ya en 2014 este ministerio desvinculaba la conservación de carreteras de la siniestralidad, prefería culpar al aumento de vehículos en las carreteras y al envejecimiento del parque móvil.

Otras alternativas que barajan las autoridades: trasladar tráficos de mercancías a las autopistas de peaje (al considerar que es la mejor solución para reducir la alta siniestralidad que soportan las carreteras), la creación de autopistas ferroviarias (subir camiones al tren) o aumentar el transporte marítimo de corta distancia (Short Sea Shipping).

Invertir en carreteras ¿Para qué?

La conservación del pavimento, del equipamiento de seguridad y de la señalización, son claves para el mantenimiento de las carreteras. Según el último informe de EuroRAP, el 14,5% de la Red de Carreteras del Estado presenta un nivel de riesgo elevado a finales de 2017.

En declaraciones de la Asociación Española de la Carretera (AEC) el déficit acumulado de mantenimiento de carreteras está cercano a los 7.000 millones de euros. En los Presupuestos Generales del Estado se prevé un 4,3% menos para el mantenimiento de carreteras, unos 917 millones, cuando haría falta un mínimo de 1.500 millones de euros al año solo para conservar la red en el estado en el que se encuentra.

Cada euro que no se invierte en conservación de carreteras, se convierte en cinco euros que habrá que gastar en volver a construir un tramo deteriorado. La inversión en mantenimiento de carreteras no es ningún gasto superfluo, ya que es una inversión rentable, pues su coste es un 70% inferior al de levantar la misma infraestructura desde cero.

Con todos estos datos, la conclusión que se extrae es que mientras no se organice una fuerte oposición a las políticas de inversión del Gobierno, en materia de infraestructuras y seguridad vial, el transportista juega a la ruleta rusa cada vez que se pone en marcha y recorre alguna ruta para mantener el bienestar de nuestra sociedad.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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