Carreteras en mal estado, el vía crucis del transportista

Malos tiempos corrían en aquel país de la pandereta. Mientras que el interés económico del siervo, del transportista, era aumentar la producción en su propio beneficio, el interés del señor feudal era intentar impedir la existencia de ese rendimiento del trabajo, localizando cualquier forma de excedente productivo para situar sobre él un impuesto, carga feudal o derecho señorial de cualquier tipo.

Por entonces gobernaba un tal Juan sin Tierra que utilizaba la fuerza pública para acaparar los bienes de los empresarios y profesionales, que poca resistencia oponían ya que estos eran incapaces de consolidar resistencia alguna. Quienes sí podían hacerlo estaban ajenos a la problemática principal, se encontraban sumidos en constantes conspiraciones palaciegas. De tanto en tanto el Sheriff de Nottingham realizaba una campaña de recaudación de impuestos y si los diezmos eran insuficientes reprimía a estos profesionales con la exclusión del régimen de módulos, obligando a muchos a refugiarse en los bosques de Sherwood de las falsas cooperativas de transporte. Solo los proscritos desafiaban a los políticos y grandes empresarios, ocultos en las redes sociales, deseando la llegada de un Robin Hood del transporte que les liberase de la opresión.

La renta feudal no se acumulaba en forma de capital, sino que se atesoraba, se consumía, o se malgastaba en inútiles y costosas infraestructuras para el AVE o en el orgullo de la corte: AENA. Para las carreteras y caminos de tránsito no quedaba inversión suficiente. Esas vías, simplemente, las dejaban en manos de forajidos.

Carreteras en mal estado

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 13 de mayo 2018

Malditas carreteras

En esos circuitos de rally, mal llamados carreteras, los transportistas se la juegan todos los días. Los datos del Observatorio del Transporte y la Logística en España confirman que cerca del 95% del transporte de mercancías y el 85% de los viajeros circulan por carretera.

El deterioro progresivo de las carreteras españolas incide de forma significativa en la fatiga al volante. La mayoría de los profesionales del volante ya ha tenido algún problema de conducción provocado por el mal estado del pavimento de la red o por la conservación del equipamiento. Y no solo eso, sino que, además, incide en el aumento de los costes de mantenimiento, reparación de los vehículos y vida útil de los mismos. A parte de que influye en los consumos de combustible, o sea, en los costes del transporte.

Los firmes son los más perjudicados por la falta de mantenimiento. Grietas, baches, deformaciones, agujeros y socavones aumentan el riesgo de sufrir deslizamiento, acumulación de agua, salida de vía y mayor fatiga en el conductor. Los resultados de muerte son muy frecuentes y las lesiones por accidente de un profesional de la carretera a menudo son tan graves que alteran su vida, no solamente por las secuelas físicas sino también por las consecuencias económicas.

El mal estado de las carreteras algo tendrá que ver en el aumento de siniestralidad registrado el pasado año 2017, en el que han fallecido en las vías españolas 1.200 personas, 39 más que en el año anterior, en cifras de la DGT.

En el colmo de la desvergüenza Fomento lo que hace es señalizar las irregularidades en el firme y obligar a disminuir la velocidad en dichos tramos, en vez de reparar la calzada. Ya en 2014 este ministerio desvinculaba la conservación de carreteras de la siniestralidad, prefería culpar al aumento de vehículos en las carreteras y al envejecimiento del parque móvil.

Otras alternativas que barajan las autoridades: trasladar tráficos de mercancías a las autopistas de peaje (al considerar que es la mejor solución para reducir la alta siniestralidad que soportan las carreteras), la creación de autopistas ferroviarias (subir camiones al tren) o aumentar el transporte marítimo de corta distancia (Short Sea Shipping).

Invertir en carreteras ¿Para qué?

La conservación del pavimento, del equipamiento de seguridad y de la señalización, son claves para el mantenimiento de las carreteras. Según el último informe de EuroRAP, el 14,5% de la Red de Carreteras del Estado presenta un nivel de riesgo elevado a finales de 2017.

En declaraciones de la Asociación Española de la Carretera (AEC) el déficit acumulado de mantenimiento de carreteras está cercano a los 7.000 millones de euros. En los Presupuestos Generales del Estado se prevé un 4,3% menos para el mantenimiento de carreteras, unos 917 millones, cuando haría falta un mínimo de 1.500 millones de euros al año solo para conservar la red en el estado en el que se encuentra.

Cada euro que no se invierte en conservación de carreteras, se convierte en cinco euros que habrá que gastar en volver a construir un tramo deteriorado. La inversión en mantenimiento de carreteras no es ningún gasto superfluo, ya que es una inversión rentable, pues su coste es un 70% inferior al de levantar la misma infraestructura desde cero.

Con todos estos datos, la conclusión que se extrae es que mientras no se organice una fuerte oposición a las políticas de inversión del Gobierno, en materia de infraestructuras y seguridad vial, el transportista juega a la ruleta rusa cada vez que se pone en marcha y recorre alguna ruta para mantener el bienestar de nuestra sociedad.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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Transportista: deprisa, deprisa

Todo comienza cuando el conductor se encuentra sentado en su camión, aparentemente distraído. En el área de servicio, cerca de un polígono cualquiera, escribe a su familia en las redes sociales de su móvil. Repentinamente, recibe la llamada del jefe de tráfico y operaciones de la empresa de transportes para la que trabaja. Le dice que ya está llegando tarde al punto de recogida de una mercancía fundamental para uno de sus mejores clientes. «Date prisa, hay mucho en juego».

Nuestro camionero arranca sin pensarlo dos veces, está agotado y tiene aún que vérselas con esa lluvia incesante y el abundante tráfico. No lleva más de unos kilómetros recorridos cuando, súbitamente, pierde el control del vehículo. Según vuelca este, percibe que cae por un profundo túnel, todo se vuelve oscuro mientras se precipita por un pozo vertical sin asidero alguno. Y se hace de noche.

Cuando la empresa para la que trabaja recibe la noticia del accidente de inmediato buscan a otro chófer. Este otro conductor se encuentra sentado en su camión, aparentemente distraído. En el área de servicio, cerca de un polígono cualquiera, escribe a su familia en las redes sociales de su móvil. Repentinamente, recibe la llamada del jefe de tráfico…

Por supuesto que hay mucho en juego, la vida del transportista.

transportista deprisa deprisa

✍ Artículo de opinión publicado en la sección “El Diván del Transporte” (reflexiones sobre el sector) de Diario de Transporte 6 de mayo 2018

Un trabajo penoso no reconocido suficientemente

La labor de un conductor del sector del transporte de mercancías por carretera no concluye con la conducción del vehículo. Recae sobre él una gran responsabilidad cada vez que se pone en marcha. El Gran Hermano de la DGT lo vigila con especial celo, muchas vidas se ponen en juego, desde la suya propia a la de los demás usuarios de las carreteras. Es el centro del universo de cada ruta del GPS. El gestor de flotas lo controla vía telemática. El jefe de tráfico le hace un seguimiento exhaustivo junto con el cargador que le espera. Y ahí le tenemos, solo y acorralado por las prisas. Ninguno se presta a pensar que es un ser humano, con sus pensamientos, con sus problemas, con su salud cada vez peor. Y todo porque su trabajo no se ciñe únicamente a la conducción.

Todo comienza desde que recoge la mercancía

Tanto el camionero como el repartidor de paquetería, el mensajero de toda la vida, deben tener el vehículo a punto. Y eso no es fácil tarea. Primero los costes de mantenimiento, después el tiempo que hay que dedicar a su herramienta de trabajo. En ocasiones la antigüedad de su vehículo es determinante, no tiene suficiente respaldo financiero como para cambiar a uno nuevo o bien, la empresa para la que trabaja, si es asalariado, tan solo dispone de verdaderas antiguallas en un estado que se cogería con pinzas. Y con todo sale a la carretera día sí y día también.

Carga y descarga en los centros de distribución, en la mayor parte de los casos robando un tiempo a su descanso obligatorio, para salir a toda velocidad y realizar las entregas. Con ansiedad, mal comiendo, mal viviendo. A veces consternado en interminables colas en los muelles esperando a ser atendido, no le dan opción a visitar los servicios, a tomar algún refrigerio, a desconectar. Mal mirado y mal tratado, como si fuese un perro rabioso.

Seres invisibles para unas cosas y para otras molestos

Muchos pasan por achaques propios de una edad no adecuada precisamente para el oficio que practican, menos aún con los tiempos que corren y las exigencias cada vez mayores. Deben estar atentos a la estiba de la mercancía, a la carta de porte, al ADR si llevan mercancía peligrosa, a la ruta que prevé que es la mejor, aunque algunas veces no sea esta la más optima y todo por ahorrar algunos euros en peajes.

La edad máxima para que un ciudadano pueda conducir un turismo se está poniendo en tela de juicio. Sin embargo, no se revisa la edad de jubilación de los conductores de camión. Los accidentes laborales van en aumento, pero eso no inquieta a las autoridades, salvo que en las estadísticas se contemplaran los “accidentes de tráfico” de los transportistas. Para eso son invisibles, claro. Mover algo en otro sentido sería molesto.

Porque lo único que parece importar a esta sociedad deshumanizada es que su paquetito llegue a tiempo. On time. Así que le dicen al conductor: «deprisa, deprisa».

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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Camioneros y salud laboral, un tema que a Fomento no parece importar

Multitud de horas de conducción, la mayor parte del tiempo en condiciones muy duras. La presión del mercado, el dumping social, la carencia de inspecciones, la falta de apoyo efectivo por las organizaciones empresariales del sector y un largo etcétera hacen que el acceso a la profesión de transportista sea un objetivo laboral poco deseable.

Camioneros y Salud

Un oficio nada atractivo

El trabajo ya en sí es duro, muchas horas de conducción manteniendo una misma postura y la atención constante en la carretera. Rodar por carreteras de toda Europa en condiciones climatológicas adversas y por vías en muchas ocasiones en mal estado. El temor permanente a los agentes de tráfico relacionado con la conducción, estado del vehículo, de la mercancía. Los turnos horarios, no siempre se puede comer o dormir a la misma hora. La vigilancia del camión y la mercancía, que en muchos casos obliga a pernoctar en la cabina, en condiciones de temperatura y confort mínimas, aparcados en polígonos industriales vacíos, al borde de las carreteras o en áreas de descanso poco vigiladas. La disponibilidad permanente a la que se ven sometidos por parte de los jefes de tráfico y controladores telemáticos. Alteraciones del sueño, enfermedades que puedan arrastrar, fatiga, falta de descansos, exceso de contenido de trabajo, de ritmo elevado de trabajo llevan a que este colectivo, el del transporte de mercancías por carretera, sea el que mayor mortandad registre. Para colmo no se pueden jubilar a los 60 años, como en otros sectores en los que se registran menos riesgos laborales. Y qué decir de la Coordinación de Actividades Empresariales, quién la obedece, quién la sigue. Si tan solo se cumpliera y se vigilase con rigor muchos problemas se habrían resuelto ya.

Los operadores logísticos, la gran distribución, las empresas de transporte y los cargadores en general ven con preocupación la falta de conductores, sobre todo en fechas previas a las fiestas navideñas, donde el volumen de mercancía a transportar aumenta considerablemente. Pero ¿hacen algo por mejorar las condiciones de los chóferes asalariados y camioneros autónomos? Pues, si reflexionamos un poco veremos que sí: contratar a destajo personal como falso autónomo. Es este, el sector del transporte, el que registra mayor número de trabajadores en condición de falsos autónomos. Y si es posible derivar parte de la mercancía que debe transportarse en camión a las furgonetas, ya que estas carecen de tacógrafo.

Accidente laboral vs. accidente de circulación

Para las autoridades es molesto tener que reconocer un aumento de siniestralidad en los indicadores estadísticos de accidentes laborales. Ya sabemos que de un tiempo a esta parte las empresas han relajado la vigilancia en la prevención de riesgos laborales, las inversiones en salud laboral han descendido alarmantemente. La Inspección de Trabajo y Seguridad Social se ve desbordada y falta de medios suficientes. Además, el temor a la pérdida del puesto de trabajo y el acoso a los delegados sindicales han reducido las bajas por enfermedad común y denuncias ante la Inspección. Sin embargo, aumentaron los registros de accidentes laborales de forma preocupante. Por lo tanto, con estos datos sobre la mesa, las autoridades no quieren ni oír hablar de incluir en los datos estadísticos aquellos accidentes en misión que sufren los transportistas. Recordad, cuando el Gobierno presente estadísticas de accidentes laborales estas no incluirán los accidentes que sufren los transportistas en carretera, este tema solo parece que competa a la Dirección General de Tráfico.

Aumento de peso y volumen

Esto nos lleva a pensar en las excelentes relaciones entre el Ministerio de Fomento y los cargadores, con el beneplácito de las grandes empresas de transporte y distribución. No parece que sea suficiente de que hayan entrado en escena los megatrucks (conjuntos de vehículos de hasta 25,25 metros de longitud y 60 toneladas de masa máxima autorizada) sino que, además, parece inminente el aumento de altura y peso con 4 toneladas más, hasta alcanzar las 44 toneladas. Paradójicamente, a la fecha de redacción de este artículo, si en un control de inspección por carretera se superan las 40 toneladas actuales se puede sancionar a empresa y conductor por, entre otros, motivos de seguridad vial. Parece ser que, si se aceptan definitivamente esas 4 toneladas más, con los mismos vehículos, ya no será motivo de riesgo. Poderoso caballero es don dinero.

Carga y descarga

Nuestro medio lleva ya largo tiempo enfrentado con este tema, nuestras campañas nos avalan. No se debe obligar a cargar y descargar a ningún conductor, aunque exista esa trampa en la normativa del “bajo pacto en contrario”. Al transportista se le acumula fatiga extra que no tiene relación con su verdadero oficio, que no es otro que el de conducir.

En conversación informal con Emilio Sidera, subdirector general de Ordenación y Normativa de Transporte Terrestre del Ministerio de Fomento, saqué este tema a relucir y su respuesta me dio mucho que pensar. Se trata no solo de modificar las normas y leyes (contrato de transporte, LOTT y ROTT), ya que con otros temas se hizo y no dio resultado (como con el precio mínimo del transporte). Su enfoque me llevó a ver que este es un tema que se ha de llevar a la propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales que sí tendría un efecto disuasorio real. Pero, en estas, me pregunto yo ¿si se sabe… por qué no se ha hecho ya? La respuesta es clara, no interesa y mucho menos a los cargadores que tendrían que multiplicar el personal de planta, mozos especializados, con el costo económico que para los resultados de cuentas de la gran distribución traería aparejado.

Política de Fomento

Así que, después de reflexionar mucho, estas y otras perversas condiciones en las que se encuentra sumido el desfavorecido camionero, solo se vislumbra un interés y un propósito, el del que lo respalda y se beneficia. Fomento mantiene una alianza a ultranza con los cargadores y estos solo miran por sus intereses económicos, sin importarles lo más mínimo la moral ni a quiénes perjudica.

Las asociaciones de transportistas están ahí, arropadas en su Comité Nacional del Transporte por Carretera, en sus reuniones, en sus congresos, a su aire. Y no acuso a las pequeñas que, aunque estén incluidas en ese CNTC, también pelean por los derechos de los transportistas, cada una a su manera. Me fijo en aquellas que deberían tener más determinación y oponerse a esta farsa en la que se ha convertido el transporte español. Aquellas que son sumisas con la gran distribución y la maquiavélica política del Ministerio de Fomento.

¿Solución? Claro que la hay, nos la da las urnas cada cuatro años, tanto para la elección de Gobierno como para la elección de representación en el transporte. Pero este sector es el que es, se queja… pero les sigue el juego a los de siempre.

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Xavi Navarro
Director de Transporte News Radio
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